Bonita, como ella misma, cálida, fría... en cualquier momento, me tranquiliza, y me agrada. Frías noche de invierno, que incitan a buscar calor por la ciudad, unos brazos que se entrelacen con tu cintura, y algunos besos para apaciguar al alma.
Perderse en la oscuridad, en cualquier rincón, ajenos a los coches y el ruido, y entre caricias y miradas, dejar que las almas de liberen...

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