Sienta realmente bien tener a alguien, durante muchos años, con quien poder hablar, con quien poder reírte, con quien poder meterte y desahogarte. Tener esa persona, de la que uno se siente bien de poder confiar tanto en ella, y que parece que no haya lengua que nos permita no entendernos.
Tener un pilar central, fuerte, muy fuerte, sobre las que construir muchas cosas; y lo mejor de todo, tenerla a ella.
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